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martes, 23 de mayo de 2017

Salvador Compán,2



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SEGUNDAS INSTANCIAS                             
              
        Momentos de extrañeza, impulsos o simples impresiones que justifican, algunos años después, historias inventadas en una época de tanteos, cuando el narrador busca con cada página escrita la expresión personal de una posible y futura voz literaria. Se percibe esa voluntad juvenil por encontrar expresiones artísticamente válidas y experimentar nuevos temas y formas de expresión con que reinventar argumentos universales: deseo, amor, infidelidad, libertad o locura, telón de fondo de esta colección de relatos. El libro Cuídate de los poemas de amor (2007) es, en palabras de Salvador Compán (Úbeda, Jaén, 1951), una autobiografía sumergida, aunque la heterogeneidad de los catorce cuentos va mucho más allá de esta afirmación. Él autor justifica, uno a uno, su prehistoria porque, en algunos momentos de su vida, le advirtieron que algo iba a suceder. Un espectáculo que no quiso perderse y pudo retener. Y esa «involuntaria unidad temática» esgrimida por Compán para reunir, por primera vez, aquellos textos que le proporcionaron algún premio y una no menos importante causa de satisfacción, se muestra en la fuerza y contundencia de varios de ellos, caso de «Jiménez, el Espeso» una visión más de las atrocidades de nuestra guerra civil con los inevitables fusilamientos en los pueblos de nuestra España más rural. O «Trenes» hermosa historia de amor que sobresale por el paralelismo planteado en sus dos protagonistas: Ana y Juan, cuyas voces, alternativamente, se van apagando a medida que se intensifica su relación y la acción del cuento llega al final, cuando el joven maquis cae abatido sobre la vía. Dos perspectivas ofrecen en este relato una perfecta visión de esa acción interna y secreta que continúa en otra externa y visible, un todo voluntariosamente oculto por acciones accesorias, por esa actividad que no persigue otra finalidad, sino la de conducir al lector al hecho en sí, la fatalidad. Y «La reina del carnaval» otro cuento de amor fallido con una duplicidad narrativa que propone un narrador, en primera y tercera persona, y que, de alguna manera, sirve de unión a las diferentes situaciones y está presente, como si de un confidente se tratara, para contar una alocada visión de un fortuito encuentro carnavalesco y sus funestas y dramáticas consecuencias.
               Lirismo, violencia, locura individual o colectiva como la practica Compán en los tres relatos anteriores, muestran el inequívoco talento de un autor con capacidad para sintetizar con garantía de calidad el difícil arte del cuento. El algunos casos, la economía mínima de los medios de expresión provoca una explosión y, lo insignificante y lo accidental, muestra el lado amable de la vida, como en «El limpiador de cristales», relato característico por su brevedad, por sus alusiones, convertido casi en un poema en prosa, que vertebra el tema a otros relatos en Cuídate de los poemas de amor. Finura literaria, en suma, manchas de conciencia para dejar constancia de una meditación que suavice algunas actitudes de nuestra vida y, por añadidura, siembre algo de verdad en nuestra existencia porque, los argumentos de este libro y los personajes, trasiegan en lo verosímil y, también, en lo inverosímil mostrando las pasiones que arrastran. Los cuentos de Salvador Compán, al menos, los se que incluyen en este volumen, no ayudan a soñar, sino realizar aspectos de una existencia cualquiera que sea esta.







Salvador Compán; Cuídate de los poemas de amor; Córdoba, Almuzara, 2007; 120 págs.

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