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viernes, 8 de septiembre de 2017

Leticia Sánchez Ruiz



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UN EXTRAÑO JUEGO
              
       Muchas historias empiezan donde terminan otras, o eso se desprende, al menos, de la lectura de un libro tan singular como enigmático, Los libros luciérnaga (2009), título con que su joven autora, Leticia Sánchez Ruiz (Oviedo, 1980), ha bautizado su debut literario, ese libro que, como manifiesta uno de los personajes de esta novela, todos guardamos en nuestro interior y que, con una suerte de paciencia, algunos logran sacarlo de muy dentro y escribirlo. La prensa ha calificado a esta joven asturiana de escritora secreta, nadie conocía su existencia, algo obvio cuando uno entrega su primer libro y, además, lo hace por la puerta grande, con el aval de un prestigioso premio como el «Emilio Alarcos Llorach» de Novela.
       El incendio en una biblioteca provoca que, cincuenta años más tarde, un singular personaje, Ulises Font, inicie la búsqueda particular de una serie de preguntas sin resolver a lo largo de su vida. Convocado por su hermano, Melquíades Espí, ambos regresan a Vieja Ciudad para desvelar el misterio de sus propias vidas; aunque es, también, la historia de la joven Lucía y de Pian, de los esfuerzos de la primera por convertirse en escritora, bajo la tutela del profesor, y de Felipe, el joven que a lo largo de su vida tiene pendiente una revolución. Tres historias que, de alguna manera, se entrelazan y convergen solo al final porque cada uno de estos personajes se cuestionará a lo largo de los capítulos alternativos su razón de existir. La propuesta de Leticia Sánchez Ruiz es arriesgada y a los lectores, pese a la densidad y el volumen de su novela, les devuelve ese sentido por las viejas historias en las que el mundo del libro y la invención cobran especial relevancia. Pero no menos importantes resultan sus personajes, los hermanos Ulises y Melquíades, tan antagónicos como semejantes en su búsqueda de un extraordinario tesoro, un raro ejemplar del que Padre siempre hablaba, o la relación entre la joven narradora y su Pigmalión, la admiración y el amor que surge entre la adolescente y el maestro, y no menos hermosa la relación entre el niño Felipe y su enigmática abuela, Antía cuya estela se extiende incluso después de su muerte, aunque también es la historia de un soñador que se ha pasado la mitad de su vida esperando que ocurriera algo y nunca lo ha logrado: terminará poniendo un bar y enamorándose de una extraña mujer, llamada Tormenta.
       Un narrador omnisciente cuenta dos de las historias, y el joven Felipe será quien relate su relación familiar y el misterio en torno a la vida de su abuela. Los libros luciérnaga resulta, finalmente, una historia coral que alcanza su destino y su sentido solo cuando cerramos el libro, y entre otras muchas cosas, celebra la magia de la literatura con palabras hermosas y precisas, construye su arquitectura literaria en el límite mismo de su equilibrio porque las significaciones con que dota la autora a su texto exploran la hondura de la auténtica fábula y se imponen a las múltiples sugerencias y metáforas esgrimidas que, de alguna manera, se cierran en un universo imaginario propio, y, por supuesto, a los lectores se nos dota de una libertad absoluta.





LOS LIBROS LUCIÉRNAGA
Leticia Sánchez Ruiz
Sevilla, Algaida, 2009

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